Publicador de contenidos

Día Internacional contra la Discriminación Racial y la Xenofobia

La Asamblea General de Naciones Unidas conmemora el 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial y exige a los Estados miembros que impulsen programas de acción enfocados en la erradicación de la discriminación racial y el apartheid. El mensaje de la Directora General de UNESCO en 2017 nos recuerda que la discriminación racial es un veneno que menoscaba a las personas y las sociedades, perpetúa las desigualdades y fomenta la ira, el resentimiento y la violencia. En tiempos de crisis económica y de incertidumbre social, es fácil hacer del “otro” un chivo expiatorio, y la discriminación racial es una tentación peligrosa que los artesanos del odio saben aprovechar.

El Relator especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, en su informe de 2013 sobre el estado español fue muy crítico con la legislación contra el racismo y la xenofobia, y constató la vulneración de derechos de personas migrantes, gitanas y refugiadas. Concretamente señalaba cómo la crisis económica suponía un retroceso en la lucha contra el racismo y la xenofobia, entre otros motivos, por la falta de apoyo financiero a las organizaciones dedicadas a esta labor.

La Comisión Europea contra el Racismo y la Xenofobia (ECRI) del Consejo de Europa, ha visitado en enero de 2017 el estado español con objeto de realizar el 5º informe. En el 4º informe (2011) señalaba similares motivos de preocupación a los del relator de Naciones Unidas.
El 21 de marzo, que recuerda la necesidad de eliminar todo tipo de discriminación racial, cobra especial relevancia porque junto a la existencia y persistencia de formas sutiles de xenofobia presentes en todas las sociedades, emergen otras alarmantes manifestaciones de xenofobia alentadas desde gobiernos, organismos sociales, partidos políticos y otros muchos agentes que pueden terminar convirtiéndose en formas institucionalizadas de xenofobia y consecuente discriminación. Este continuum es muy difícil de parar una vez iniciada su andadura. Desde luego, los muchos ecos preocupantes que nos llegan desde Europa hacen presagiar lo peor, llegando a socavar la misma idea, e incluso posibilidad, de Europa.
Todo movimiento xenófobo tiende a expandirse socialmente creando ámbitos de impunidad y zonas de aquiescencia. Estas realidades suelen intensificarse y tomar plaza cuando sus proponentes son liderazgos que, afirmando basarse en sentires sociales únicamente, dan rienda suelta a corrientes ideológicas que en nombre de la preferencia nacional mantiene y fortalece el divorcio entre la necesidad material de población inmigrante y el rechazo que tales inmigrantes sufren en las sociedades receptoras. Un lema resume esta lógica tan socorrida como desacertada de Needed, but not Wellcome!

ZAS! Red Vasca Antirumores tiene el compromiso de impulsar y poner en marcha todos los procedimientos y mecanismos disponibles para debilitar tanto los discursos como las propuestas políticas orientadas al fomento de formas más o menos sutiles o manifiestas de xenofobia y discriminación. No al menos en nuestro nombre, ni desde las instituciones.
Ante el avance de fuerzas políticas xenófobas en el contexto europeo y mundial, reafirmamos nuestro compromiso para impedir las dinámicas de impunidad mediante una afirmación democrática firme que imposibilite su acceso a los diferentes niveles de gobierno. Los derechos humanos anteceden y deben quedar incorporados en las formas de gobierno de las que nos hemos dotado y ello exige una posición firme de cierre institucional a la xenofobia y al racismo.

ZAS! Red Vasca Antirumores considera importante:

  • Impulsar políticas públicas y estrategias sociales para la prevención y la eliminación del racismo y la xenofobia en todos los ámbitos, desde una mirada descolonizadora e interseccional.
  • Subrayar las contribuciones de la inmigración, garantizar la igualdad de oportunidades y la promoción social, económica y cultural de toda la ciudadanía que reside en Euskadi.
  • Activar estrategias y acciones de difusión y sensibilización que fomenten la interculturalidad y el antirracismo, fortaleciendo redes antirumores, con una atención especial al ámbito educativo formal y no formal.
  • Promover una ética pública que conciencie a la ciudadanía y elimine todo remanente racista o xenófobo.
  • Recomendar que los partidos políticos se doten de un código ético por el cual se comprometan a no hacer demagogia ni populismo con la inmigración y que se doten de mecanismos que sancionen a quienes incumplan este compromiso.